El Huerto de las Mujeres de Casa de Mali en “La aventura del saber”

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El pasado mes de Diciembre TVE entrevistó a Casa de Mali en su programa “La aventura del saber”. En su último programa de la serie documental “El agua invisible”, dedicado al “agua compartida” (cómo la solidaridad ha conseguido acabar con la injusticia hídrica)  pudimos hablar sobre nuestros proyectos de construcción de pozos en Djélibani, el Huerto de las mujeres y la importancia del acceso al agua para la población maliense.

A pesar de poseer oro, uranio y sal la República de Mali es una de las naciones más pobres del mundo. Mali tiene una de las tasas de mortalidad infantil más altas del mundo: por cada 1.000 nacimientos se producen 106 muertes. Una de las principales causas de mortalidad infantil en Mali son las enfermedades diarreicas, mayormente vinculadas a la falta de acceso a agua potable.

 

En Mali sí hay agua

Aunque no es un país costero, Mali está bañado por el río Senegal y el Níger, lo cual hace un gran aporte de agua de superficie, además de tener una serie de lagos en toda la zona sur del país y una gran reserva de aguas subterráneas. Sin embargo, tanto la falta de acceso al agua como su mala gestión están provocando grandes estragos entre la población.

 
casa de mali pozos djelibani

El huerto de las mujeres y los pozos de Djélibani

Para solucionar esta problemática de acceso al agua, en Djélibani perforamos 4 pozos que abastecían de agua potable a las escuelas y la población y que además servían para hacer viable nuestro gran proyecto: el Huerto de las Mujeres. El Huerto de las mujeres es un proyecto que nació con el objetivo de convertirse en una fuente de autoabastecimiento alimenticio para las familias de Jélibani y dar un papel protagonista a las mujeres campesinas. Gracias a la subvención que recibimos por parte de la Universidad Complutense de Madrid pudimos hacer realidad, junto a nuestros amigos de Geólogos sin Fronteras, este proyecto que ya está beneficiando a las 52 mujeres que tienen su huerto y la posibilidad de producir en él.

Además de crear todas las infraestructuras necesarias para el huerto y formar a los habitantes para que pudieran cultivar, equipamos el huerto con una bomba de agua que funcionaba con energía solar. Distribuimos el agua por todo el huerto para conseguir un reparto más equitativo del agua y conseguimos que los niños y mujeres no tuvieran que hacer largos recorridos para acceder al agua. ¿El resultado? 52 familias que pueden comer y ver cómo sus hijos comen bien y que incluso pueden vender sus productos en el mercado y salir adelante. Poco a poco estamos consiguiendo que muchos poblados de Mali se estén convirtiendo en poblados autosuficientes.

 

Te dejamos el programa para que lo disfrutes. A partir del minuto 25 hablan de Mali: